Espacios del Museo
Interiores y Espacios
de La Casa Azul
Cada habitación de La Casa Azul es un microcosmos que revela aspectos de la vida, el arte y la identidad de Frida Kahlo. Recorre los espacios que transformaron una casa en un ícono cultural.
El Estudio
Ubicado en la planta alta del ala añadida por O'Gorman, el estudio de Frida es un espacio luminoso con grandes ventanales orientados al norte. Aquí se conserva el caballete adaptado, los pigmentos y el espejo que le permitía pintar autorretratos desde la cama. La disposición del mobiliario revela cómo Frida adaptó el espacio a sus limitaciones físicas sin sacrificar la funcionalidad creativa.
La Recámara
La habitación principal conserva la cama con dosel donde Frida pasó largos periodos de convalecencia. El espejo en el techo, instalado por su madre durante su juventud, fue el origen de sus autorretratos. Los muros exhiben fotografías y objetos personales que transforman el espacio íntimo en una instalación autobiográfica.
La Cocina
Revestida con azulejos de Talavera poblana, la cocina es uno de los espacios más fotogénicos del museo. Las ollas de barro, los molcajetes y los utensilios de cobre cuelgan de las paredes siguiendo la tradición mexicana. Los nombres de Frida y Diego escritos con pequeñas vasijas en la pared son un detalle que humaniza el espacio.
El Comedor
Mesa de madera maciza rodeada de sillas equipales — asientos tradicionales de cuero y madera originarios de Jalisco. Las paredes exhiben naturalezas muertas y arte popular. Este espacio fue escenario de cenas legendarias con intelectuales, artistas y políticos del México posrevolucionario.
La Galería Rivera
Diseñada específicamente para albergar la colección de arte prehispánico de Diego Rivera, esta sala presenta vitrinas empotradas y una iluminación cenital que resalta las piezas arqueológicas. La arquitectura del espacio dialoga con las formas prehispánicas de los objetos exhibidos.